Veterinaria + rock: la doble vida de Javier Beltrán (NoProcede)
Con Javier Beltrán
Javier Beltrán vive con el corazón dividido entre dos pasiones: la veterinaria y la música
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Javier Beltrán es Jefe del Servicio de Urgencias de un hospital veterinario abierto 24 horas los 365 días del año. También es cantante, guitarrista y compositor del grupo de rock NoProcede. No son dos vidas que conviven por casualidad. Son dos necesidades que se alimentan la una a la otra, y él lo tiene muy claro: la música, dice, "no es placer, es necesidad." La veterinaria y el rock pueden parecer mundos sin contacto. Pero en esta conversación se encuentran de forma natural. En ambos hay presión, equipo, noches largas, vocación y una necesidad de estar completamente presente.
Quién está al otro lado del micrófono
Javier Beltrán es Licenciado en Veterinaria por la Universidad de León. Cuando empezó la carrera, su idea era dedicarse a grandes mamíferos y animales de renta. Durante la formación eso cambió, y acabó orientándose hacia animales de compañía y exóticos. Hizo prácticas en el Hospital Veterinario Estoril, en ERVET y en el Hospital Veterinario de Castilla y León, donde el mundo de las urgencias lo sedujo definitivamente: las situaciones críticas, la toma de decisiones bajo presión y la necesidad de actuar con cabeza fría cuando el margen es pequeño se convirtieron en su foco. Hoy es Jefe del Servicio de Urgencias del Hospital El Bosque en Villaviciosa de Odón (Madrid), abierto 24 horas los 365 días del año. Además de atender y estabilizar pacientes, coordina al equipo médico entre turnos para garantizar que cada animal hospitalizado tenga seguimiento continuo. El diagnóstico por imagen, la analítica, la urgencia pura y la hospitalización forman parte de su día a día. Fuera de la clínica, canta y toca la guitarra en NoProcede, grupo de rock en el que también compone. La música es su vía de escape y de descompresión después de turnos que no siempre terminan bien. Y funciona porque la necesita de verdad, no como hobby decorativo.
De qué hablamos
Hablamos de urgencias: de noches en las que los pacientes llegan sin avisar, de la responsabilidad de tomar decisiones cuando el tiempo aprieta, de convivir con la incertidumbre y de mantener el criterio incluso cuando el cansancio es serio. Pero también hablamos de identidad. De lo que le ocurre a una persona cuando una profesión tan absorbente lo llena todo y necesitas una vía para respirar. En el caso de Javier, esa vía es la música. El rock funciona como descarga, como forma de ordenar emociones que en la clínica no siempre tienen sitio, y como recordatorio de que hay vida fuera del hospital. La entrevista también permite ver al veterinario como persona completa: alguien con pasiones, contradicciones, cansancio, humor y necesidad de crear. No solo el clínico que estabiliza y decide.
Para quedarse
- La urgencia veterinaria exige criterio técnico, rapidez y una gran capacidad de gestión emocional al mismo tiempo.
- Tener una vida fuera de la clínica no es un capricho. Puede ser exactamente lo que te permite seguir dentro de ella.
- La música, el deporte, el arte o cualquier espacio creativo pueden liberar una presión que la clínica acumula sin que te des cuenta.
- Javier lo resume bien: si algo te es necesario de verdad, eso ya no es hobby. Es parte de quién eres.
Por qué te interesa este episodio
Te interesa si trabajas en urgencias, si has vivido guardias duras o si sientes que la veterinaria a veces lo ocupa todo. También si te interesa esa parte humana de la profesión que no aparece en currículums ni en congresos. Esta entrevista recuerda que cuidar animales implica también cuidar al profesional que los atiende. Y que a veces una guitarra puede ser tan necesaria como una buena formación clínica para seguir respirando dentro de una profesión exigente.
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